Roberto y Mónica exhiben al PAN


El reino de los sátrapas

Gilberto Armenta

Roberto y Mónica exhiben al PAN

 

La confirmada detención de Roberto Romero López, y de su esposa Mónica Paola Robles Manzanedo, le abre una profunda herida al PAN en Sonora.

 

En los últimos 17 meses, diversos ex funcionarios de la administración estatal pasada han enfrentado a la justicia.

 

Esto provocó a Acción Nacional a tomar una postura de defensa, acusando una cacería de brujas, y procesos jurídicos irregulares.

 

Luego, conforme los expedientes de la Fiscalía Anti Corrupción en contra de los señalados se consolidaban, el partido del Vado del Rio cambio su postura, y refugiándose en la trinchera de la justicia social, llegó a demandar la investigación, la detención, el juicio y la sentencia de quien resultara responsable con estricto apego a la ley.

 

Jorge Morales Borbón, Arnoldo Mongue Araiza, Héctor Ortiz Ciscomani, Carlos Villalobos Organista y varios perfiles bajos son algunos de los ejemplos más conocidos de la acción de la justicia contra la corrupción, que los puso tras las rejas en fechas recientes.

 

La detención del número 2 y de su esposa de la administración padrecista exacerbo las redes sociales.

 

Pero, ¿Qué responsabilidad tiene el PAN en todo esto?

 

No es difícil entender la maraña de complicidades que, en torno al ex secretario de gobierno y su segunda esposa, se tejieron desde el comité directivo estatal del blanquiazul, en la era de Juan Valencia Durazo, en el último trienio de la administración padrecista.

 

Esas complicidades incluyeron, cuando aún vivían pleno romance pre nupcial, la inclusión de Mónica Paola Robles Manzanedo en la lista de diputaciones locales plurinominales, y su nombramiento como tal del 2012 al 2015.

 

Luego, el poder político que su esposo Romero López alcanzó bajo la sombra del ex gobernador Padrés Elías, le alcanzó para que la nombrarán en el 2015, Coordinadora de Diputados Locales en el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, con la firma autorizada de Gustavo Madero como dirigente nacional en ese año en mención.

 

Desafortunadamente para Roberto Romero, en el 2015 ya los cuadros panistas lo tenían en la mira, cansados de sus arrebatos, corruptelas, despotismo y arrogancia partidista, lo dejaron fuera de la lista de diputaciones plurinominales, y la falta de fuero que lo protegiera, lo hizo refugiarse, acompañado de su esposa, en el vecino estado de Arizona, donde finalmente ambos fueron aprehendidos.

 

Pero hay un caso similar que, sin ser esposos, también conforman una pareja de ex funcionarios padrecistas que deberían, en estricto apego a la ley, estar tras las rejas.

 

Luis Agustín Rodríguez Torres y Teresa de Jesús Lizárraga Figueroa, ambos diputados federales plurinominales por Acción Nacional, disfrutan de las mieles del fuero constitucional, aun y cuando sus nombres son incluidos en las mismas investigaciones, denuncias y acusaciones de diferente naturaleza, que hoy mantienen a Roberto Romero López y Mónica Paola Robles Manzanedo tras las rejas.

 

Y es aquí donde la moral y la responsabilidad se apartan de Acción Nacional.

 

Y es que, a pesar de saber a ciencia cierta que lo único que mantiene libres a dos de sus diputados federales es el fuero que ejercen, permite que ambos intenten, desesperada e inútilmente, mantenerse vigentes en la política estatal actual.

 

Les permiten también que les ayuden a encabezar luchas, marchas, protestas o manifestaciones en contra de la corrupción que, evidentemente, ellos practicaron a manos llenas del 2009 al 2015.

 

Seguramente, intentando dejar atrás las malas prácticas políticas del pasado, los actuales panistas redimidos (porque dicen que padrecistas ya no hay), atizarán contra Roberto Romero y su esposa, sacrificándolos en busca de convertirse así, en adalides de la lucha contra la corrupción.

 

Pero, en congruencia elemental, tendrían que ir en contra también de quienes siguen agazapados en sus curules.

 

Tendrían, por lo menos, que exigirles – a Agustín Rodríguez y Teresa Lizárraga - que, ante la ola de investigaciones y buen trabajo de la Fiscalía Anti Corrupción, se mantengan fuera de reflectores, evitando llamar la atención.

 

Pero, noté usted que aquí es donde la verdadera naturaleza del PAN se exhibe:

 

En el 2015, tres padrecistas buscaban el fuero constitucional con desesperación, a uno de ellos – Roberto Romero López - lo castigaron por haberse convertido en el juez sumario del PAN, y lo dejaron fuera de toda posibilidad. Su esposa fue una baja obligada.

Pero el ya debilitado poder de Guillermo Padrés Elías si alcanzó a proteger a Agustín Rodríguez Torres y Teresa Lizárraga Figueroa.

 

Si el ex secretario de gobierno y su esposa se refugiaron en Arizona para huir de la justicia, el secretario particular del convicto ex gobernador, y la directora del Isssteson, lo hicieron en la cámara baja del Congreso de la Unión.

 

Esperemos que Acción Nacional en Sonora dejé ya de considerarlos dos activos del panismo, en respeto hacia los sonorenses, y no los luzca más como posibles perfiles a competir en el 2018.

 

@mensajero34 elmensajero.mx

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